
Hasta hace poco no habían muchas esperanzas al hablar de Metallica. El conjunto se encontraba en su decadencia máxima y ya no ocurría lo mismo desde su álbum negro, disco de 1991 y el que mayores ganancias monetarias les ha dejado. St. Anger, uno de los discos posteriores al antes nombrado, no pudo ser salvado de los dichos ácidos de fans y de la crítica especializada. El sonido de la batería de Lars Ülrich y la poca variación sonora en los temas se unió con la salida del bajista Jason Newsted.
Death Magnetic es el nombre del nuevo disco de esta agrupación que fue lanzado el 12 de septiembre. Es el encargado de que nuevamente los seguidores de estos prodigios vuelvan a sacudir sus cabezas al compás de la voz de James y de los riffs de Hammett y Hetfield. Hasta el mismísimo Mike Portnoy, considerado uno de los mejores bateristas del mundo y miembro del virtuoso grupo de rock progresivo Dream Theater, señaló abiertamente a través de internet que “Death Magnetic” es sin lugar a dudas el mejor álbum de Metallica en 20 años. Éste es el CD que he estado esperando que hagan desde And Justice For All (1988). Y los alabo por hacer el primer instrumental de verdad desde To Life Is To Die”.
Los primeros temas hacen recordar el sonido visceral de Metallica. “The end of the line” evoca a la joya de And Justice For All. “The day that never comes” se escucha como un bombazo pues provoca un gran cambio sonoro que recuerda al disco Black, llegando a ser más digerible para cualquiera.
“All nightmare long” puede ser la canción más metal del disco a raíz de su intro instrumental que llega como sorpresa después de escuchar los tracks anteriores que están en otra tónica.
La que debería ser una buenísima composición es “Unforgiven III” pero no llega a cumplir con las expectativas de lo que debería ser una continuación. El inicio con un teclado es agradable pero innecesario, sobre todo cuando se deja de lado todos los minutos restantes. A pesar de esto, la voz de James se luce pero queda la sensación de no ser más que una pretensión.
Con “The Judas Kiss”, “Suicide&Redemption” y “My Apocalypse” se vuelve al sonido del principio, lo que demuestra la buena mano del productor de Rick Rubin al saber ordenar un disco que realmente llega a ser una unidad.
Death Magnetic podría ser considerado como el hijo de Master of Puppets (1986) donde había un sonido metálico virtuoso pero a la vez armónico. En ningún caso llega a superarlo pero vale la pena escucharlo y hasta gastar unos cuantos pesos para adquirirlo.
Death Magnetic es el nombre del nuevo disco de esta agrupación que fue lanzado el 12 de septiembre. Es el encargado de que nuevamente los seguidores de estos prodigios vuelvan a sacudir sus cabezas al compás de la voz de James y de los riffs de Hammett y Hetfield. Hasta el mismísimo Mike Portnoy, considerado uno de los mejores bateristas del mundo y miembro del virtuoso grupo de rock progresivo Dream Theater, señaló abiertamente a través de internet que “Death Magnetic” es sin lugar a dudas el mejor álbum de Metallica en 20 años. Éste es el CD que he estado esperando que hagan desde And Justice For All (1988). Y los alabo por hacer el primer instrumental de verdad desde To Life Is To Die”.
Los primeros temas hacen recordar el sonido visceral de Metallica. “The end of the line” evoca a la joya de And Justice For All. “The day that never comes” se escucha como un bombazo pues provoca un gran cambio sonoro que recuerda al disco Black, llegando a ser más digerible para cualquiera.
“All nightmare long” puede ser la canción más metal del disco a raíz de su intro instrumental que llega como sorpresa después de escuchar los tracks anteriores que están en otra tónica.
La que debería ser una buenísima composición es “Unforgiven III” pero no llega a cumplir con las expectativas de lo que debería ser una continuación. El inicio con un teclado es agradable pero innecesario, sobre todo cuando se deja de lado todos los minutos restantes. A pesar de esto, la voz de James se luce pero queda la sensación de no ser más que una pretensión.
Con “The Judas Kiss”, “Suicide&Redemption” y “My Apocalypse” se vuelve al sonido del principio, lo que demuestra la buena mano del productor de Rick Rubin al saber ordenar un disco que realmente llega a ser una unidad.
Death Magnetic podría ser considerado como el hijo de Master of Puppets (1986) donde había un sonido metálico virtuoso pero a la vez armónico. En ningún caso llega a superarlo pero vale la pena escucharlo y hasta gastar unos cuantos pesos para adquirirlo.


