
Jeff Buckley, hijo del cantante Tim Buckley, es considerado uno de los grandes exponentes de la música de los 90, a pesar de su corta carrera dentro de la que se encuentra su álbum Grace de 1994. Si bien en Chile sus creaciones y covers no han llegado a ser tan conocidos, vale la pena escucharlo. Es que algunos, incluso, dicen que su voz superó a la de Freddy Mercury, vocalista de Queen.
Grace fue lo que lo catapultó a la fama en Estados Unidos, antes de morir ahogado en el río Wolf de Tenessee en 1997. Su muerte se convirtió en un enigma por ser extraña y, posteriormente, su vida en la leyenda de un hombre que se ahogó escuchando Whole Lotta Love de Led Zeppelin y cuyo cadáver reconocieron gracias a su piercing en el ombligo.
Mojo Pin es el primer corte del disco. No da cuenta de un típico sonido noventero. Es más, recuerda al rock clásico de los setenta pero con una lírica cercana a los artistas de la época. La frase “The rhythms fall slow” (“Los ritmos caen despacio”) da cuenta de la tranquilidad del principio para luego terminar en una explosión un tanto orgásmica.
Grace, canción que le da el nombre al disco, despliega las tonalidades diversas de Jeff, sacando a relucir una voz que pareciera no tener límites gracias a la distorsión de esta y su potencia. Es un caos bello que no deja de poseer lo oscuro y podrido del rock.
El respiro llega gracias a Last Goodbye, una canción más digerible y simplemente hermosa que da la sensación de estar esperando algo positivo a pesar de su lírica que trata sobre un adiós.
Lilac Wine, canción escrita por James Shelton en 1950, habla por sí sola. Sobre todo a través de la voz sufriente de Buckley que hace de ella una buena versión de las tantas ya existentes.
Una pesadilla que parece real es relatada a través de So Real. Parece un tránsito entre estar despierto o dormido, dando la sensación de una inestabilidad emocional.
Hallelujah, canción original de Leonard Cohen, es la introspección de la que Buckley participa. La canción es lúcida. A diferencia de Mojo Pin, pareciera ser una interpretación más pensada. El sonido, comparándolo con el de So Real, es mucho más sublime y lejano a los riffs de las guitarras grunge.
Lover, you should´ve come over deja sin palabras. Esto es por la sencilla razón de que marca la diferencia entre una persona que como intérprete es bueno y una persona con una voz exquisita pero que logra transmitirlo todo, hasta algo sexual. Es en esta canción en donde sí es obvia la presencia del talento visceral de Jeff.
Finalmente, está Dream Brother, una gran obra maestra que mezcla a los setenta y los noventa, dando una sensación de misticismo y humedad que puede ligarse con la forma de morir del artista, gracias a la frase “Asleep in the sand with the ocean washing over” (“Dormido en la arena con el océano encima”).
En cuanto al ordenamiento de las canciones, no es una unidad. Probablemente eso nunca fue la intención del artista, cuya forma de interpretar y de construir canciones, no era acorde con una época homogénea, pero inolvidable, al igual que su voz bestial y principesca.
Grace fue lo que lo catapultó a la fama en Estados Unidos, antes de morir ahogado en el río Wolf de Tenessee en 1997. Su muerte se convirtió en un enigma por ser extraña y, posteriormente, su vida en la leyenda de un hombre que se ahogó escuchando Whole Lotta Love de Led Zeppelin y cuyo cadáver reconocieron gracias a su piercing en el ombligo.
Mojo Pin es el primer corte del disco. No da cuenta de un típico sonido noventero. Es más, recuerda al rock clásico de los setenta pero con una lírica cercana a los artistas de la época. La frase “The rhythms fall slow” (“Los ritmos caen despacio”) da cuenta de la tranquilidad del principio para luego terminar en una explosión un tanto orgásmica.
Grace, canción que le da el nombre al disco, despliega las tonalidades diversas de Jeff, sacando a relucir una voz que pareciera no tener límites gracias a la distorsión de esta y su potencia. Es un caos bello que no deja de poseer lo oscuro y podrido del rock.
El respiro llega gracias a Last Goodbye, una canción más digerible y simplemente hermosa que da la sensación de estar esperando algo positivo a pesar de su lírica que trata sobre un adiós.
Lilac Wine, canción escrita por James Shelton en 1950, habla por sí sola. Sobre todo a través de la voz sufriente de Buckley que hace de ella una buena versión de las tantas ya existentes.
Una pesadilla que parece real es relatada a través de So Real. Parece un tránsito entre estar despierto o dormido, dando la sensación de una inestabilidad emocional.
Hallelujah, canción original de Leonard Cohen, es la introspección de la que Buckley participa. La canción es lúcida. A diferencia de Mojo Pin, pareciera ser una interpretación más pensada. El sonido, comparándolo con el de So Real, es mucho más sublime y lejano a los riffs de las guitarras grunge.
Lover, you should´ve come over deja sin palabras. Esto es por la sencilla razón de que marca la diferencia entre una persona que como intérprete es bueno y una persona con una voz exquisita pero que logra transmitirlo todo, hasta algo sexual. Es en esta canción en donde sí es obvia la presencia del talento visceral de Jeff.
Finalmente, está Dream Brother, una gran obra maestra que mezcla a los setenta y los noventa, dando una sensación de misticismo y humedad que puede ligarse con la forma de morir del artista, gracias a la frase “Asleep in the sand with the ocean washing over” (“Dormido en la arena con el océano encima”).
En cuanto al ordenamiento de las canciones, no es una unidad. Probablemente eso nunca fue la intención del artista, cuya forma de interpretar y de construir canciones, no era acorde con una época homogénea, pero inolvidable, al igual que su voz bestial y principesca.

1 comentario:
oieee pero 'Whole Lotta Love`' la lleva, al menos murio con buena musica
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