
¿Qué haría sin ella? ¿Qué haría sin esos acordes que resuenan en mis oídos aun sin estar escuchándolos? Nada. Es que más de un día sin escuchar música me supera. No me conecto conmigo misma y me pongo histérica. Eso explica mis episodios neuróticos en todas las partes a las que voy en Santiago.
Mientras escucho a los profesores, haciendo como que los miro a los ojos pero sin ver, siento que los acordes retumban en mis oídos. Llego a la casa con el cansancio acumulado de todo el día. Abro la puerta de mi habitación y ahí está el computador. Lo prendo, conecto los audífonos y allí me quedo horas y horas.
Lo que sucede es que muchas veces en el día me siento incomprendida. Pero cuando pongo, por ejemplo, alguna canción de Radiohead – de esas para cortarse las venas- siento que mi realidad ya no es tan así. Pienso: “¡Dios mío! Y yo que pensaba que era la única que sentía esto”.
¿Qué haría sin poder escuchar mi rock de cabecera? Lamentablemente, ni la radio AM ni FM acompañan mis gustos. Es que el sonido del guitarrista místico me perturba, como también el de la voz de un hombre que, sin clases, logra golpear cada nota de la escala sonora erizándome los pelos.
Contrario a lo que le pasa a mucha gente, me cuesta mucho más concentrarme cuando sólo hay silencio. De hecho, al parecer, las ideas llegan más rápidamente a mi cabeza cuando vienen acompañadas de alguna canción. La música inspira mi masa encefálica y tiene un lugar fundamental en mi tiempo ¿Quién fue el idiota que dijo que el silencio es esencial para lograr una buena concentración? Por mí, haría hasta las pruebas con los audífonos puestos. ¿Por qué no hacer dormir a un bebe con una balada rock? ¡Hasta cuando esas canciones de cuna que dejan harto que desear! (Esas que hablan de historias de animales que se los comen si no se quedan dormidos)
La música es fiel. No se cansa de decir lo mismo una y otra vez y, además, no tengo que rendirle cuentas de nada. Está ahí para mí y da lo mismo la hora en que la necesite porque no se separa de mí. Hemos llegado a ser una sola.
Sé que las corcheas y negras no me van a dejar nunca. Quizás llegue un momento en que llegue a quedar sorda por el volumen de los parlantes de un concierto o por la edad. No importará mucho, pues siempre estarán en mi mente los sonidos de los bajos y las baterías virtuosas.
“No one knows what it´s like to be the bad man, to be the sad man, behind blue eyes. No one knows what it´s like to be hated, to be fated. To telling only lies” está sonando ahora. Y aunque The Who parece ser parte de otra época, sí es parte de mi presente. Porque la música es así. Es capaz de desafiar las leyes metafísicas viajando desde el pasado para alegrar mis días y para transportarme a épocas en las que, quizás, el mundo no estaba tan estresado y los siquiatras y sicólogos no tenían tanto trabajo.
Mientras escucho a los profesores, haciendo como que los miro a los ojos pero sin ver, siento que los acordes retumban en mis oídos. Llego a la casa con el cansancio acumulado de todo el día. Abro la puerta de mi habitación y ahí está el computador. Lo prendo, conecto los audífonos y allí me quedo horas y horas.
Lo que sucede es que muchas veces en el día me siento incomprendida. Pero cuando pongo, por ejemplo, alguna canción de Radiohead – de esas para cortarse las venas- siento que mi realidad ya no es tan así. Pienso: “¡Dios mío! Y yo que pensaba que era la única que sentía esto”.
¿Qué haría sin poder escuchar mi rock de cabecera? Lamentablemente, ni la radio AM ni FM acompañan mis gustos. Es que el sonido del guitarrista místico me perturba, como también el de la voz de un hombre que, sin clases, logra golpear cada nota de la escala sonora erizándome los pelos.
Contrario a lo que le pasa a mucha gente, me cuesta mucho más concentrarme cuando sólo hay silencio. De hecho, al parecer, las ideas llegan más rápidamente a mi cabeza cuando vienen acompañadas de alguna canción. La música inspira mi masa encefálica y tiene un lugar fundamental en mi tiempo ¿Quién fue el idiota que dijo que el silencio es esencial para lograr una buena concentración? Por mí, haría hasta las pruebas con los audífonos puestos. ¿Por qué no hacer dormir a un bebe con una balada rock? ¡Hasta cuando esas canciones de cuna que dejan harto que desear! (Esas que hablan de historias de animales que se los comen si no se quedan dormidos)
La música es fiel. No se cansa de decir lo mismo una y otra vez y, además, no tengo que rendirle cuentas de nada. Está ahí para mí y da lo mismo la hora en que la necesite porque no se separa de mí. Hemos llegado a ser una sola.
Sé que las corcheas y negras no me van a dejar nunca. Quizás llegue un momento en que llegue a quedar sorda por el volumen de los parlantes de un concierto o por la edad. No importará mucho, pues siempre estarán en mi mente los sonidos de los bajos y las baterías virtuosas.
“No one knows what it´s like to be the bad man, to be the sad man, behind blue eyes. No one knows what it´s like to be hated, to be fated. To telling only lies” está sonando ahora. Y aunque The Who parece ser parte de otra época, sí es parte de mi presente. Porque la música es así. Es capaz de desafiar las leyes metafísicas viajando desde el pasado para alegrar mis días y para transportarme a épocas en las que, quizás, el mundo no estaba tan estresado y los siquiatras y sicólogos no tenían tanto trabajo.

8 comentarios:
Ay la música, la música. Yo estudio Del Villar con 2 minutos. Cosas de Pulsiones.
niña, la musica no tiene edad, i un rockero menos, como canta Baron, ¡¡¡¡¡larga vida al rock & roll!!!!!!, ¿cachai?
xiketa,la musica no te edat, i un heavy menys, com canta Baron, Llarga vida al rock & roll!!!!!, cachai?
que hariamos sin ella (8)
Mi niña...te amo; concuerdo contigo en la conección de la música, yo también estudiaba....estudio y trabajo oyendo música..de todos los tiempos...y también por supuesto, música cristiana, bella, maravillosa, inspiradora. Oigo a Pink Floyd, Ennio Morricone, Enya, Whitney Houston, Bob Marley, Vangelis....bien variada verdad? Oh música, alimento del alma y de los sueños, compañera incondicional....sólo da y nada pide....sigue tu senda Almendrita de mi corazón. Dios te bendiga.
Fran:
Me llevaste a un estado de placer con tus palabras, con lo que dices y cómo lo dices. Se te lee bien y gracias por entretenernos. Hace bien encontrarse con bellas composiciones y salir de la presión del fin de semestre.
Abrazos de Gonza y Andrea.
la melomanía es como
"la literatura":
una vez que me dijeron la literatura es buena, mata el alma y la envena...
de que literatura habla, no lo dije pero lo pense...no se demoro en responder.
me dijo corre porque aunque te digan que va a mejorar no es verdad, hulle porque tiene una fiesta que no va a parar"
Francilla, es verdad la música es una gran parte de la vida, todo es musical aunque no se den cuenta, es placentera, y complaciente y no te deja en paz una vez que aprendes a disfrutarla,
besitos amiga & buen viaje
I like pleasure spiked with pain and music is my aeroplane,
It's my aeroplane
Hijaalgo bonito...algo mas de las cosas bellas que escribes en tu blog...me encanta leerte...así te siento más cerca.
Te amo
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